Frente a Peñalosa en este momento hay varias
posiciones. La primera y más generalizada, es de insatisfacción general. Según
la
la desaprobación hacia su
gestión es del 78%. Aquí es donde está el grueso de personas que quieren la
revocatoria, pero también hay algunos que creen que la insatisfacción no da
para tanto. El segundo grupo estaría conformado por sus defensores y un tercero
por los indiferentes.
A continuación explicaré de manera sencilla
y sin tecnicismos algunos de los peores argumentos de quienes se oponen a la
revocatoria. Claro, el debate técnico se ha dado y se seguirá dando, pero por
su complejidad no lo haré acá.
1º. Traumatismos para la ciudad. Algunos de los
insatisfechos que no le “jalan” a la revocatoria dicen que le traería
traumatismos a la ciudad. Eso también dicen los defensores del Alcalde. Es más,
no tardan en empezar a decir cuánto costarían unas nuevas elecciones. Todo para
desvirtuar el proceso ciudadano que se viene dando. Desafortunadamente la
democracia cuesta.
De hecho, si no se revoca a Peñalosa se
generarán traumatismos peores para el futuro de Bogotá. En este momento estamos
viendo los de su primera gestión cuando, teniendo los recursos, decidió darle
la espalda al metro para darle entrada al modelo obsoleto de Transmilenio en el
cual tiene intereses personales muy fuertes (Ver:
Si Peñalosa lo hubiera
hecho, ya tendríamos una línea o hasta dos. Pero no. Tenemos Transmilenio.
Pese a que sus acciones van encaminadas a “embolatar” nuevamente
el metro, el Alcalde dice que sí lo hará (Ver), pero que
lo hará elevado… ¿Un metro elevado para que alimente Transmilenio y deteriore
la ciudad?
Aparte,
nos muestra un lindo render de una estación-centro comercial blanca e impoluta,
desconociendo la realidad (Ver). Con el
tiempo las estaciones se verán como moles de concreto sucias y grafiteadas. Sin
mencionar las sombras que generarán las líneas elevadas. Sombras que serán
refugio para habitantes de calle, vendedores ambulantes, gente que raya paredes
o simplemente se convertirán en el orinadero más grande Bogotá. Es decir, sí su
preocupación también es la seguridad, el metro elevado no es la mejor opción.
Claro,
faltan los argumentos técnicos en materia de movilidad, sísmica, etc. Más
adelante dedicaré un escrito solo a eso. Pero con el argumento estético y
urbanístico, es preferible que Peñalosa no toque esos recursos, para que el
próximo Alcalde que elijan los bogotanos haga un metro subterráneo y bien
hecho. Si toca esos recursos, con los cuales quiere de todas maneras hacer más
Transmilenio, el daño será irreparable.
También es preferible sufrir un poco de
traumatismo por la revocatoria si así se evita que Peñalosa pavimente las vías
férreas para poner allí buses de Transmilenio (Ver). ¿Por qué
no mejorarlas para hacer trenes de cercanías que son más rápidos, no contaminan
y mueven más gente en condiciones de dignidad? Quizá Volvo no está en ese negocio.
Otro
ejemplo, de los muchos que hay, es el de la Reserva Thomas Van Der Hammen…
¿Acaso no traerá traumatismos su urbanización? Dejando de lado toda la parte
ambiental de las reservas de agua subterránea, la fauna y la flora, sobre los
que hay años de estudios (Ver) y que
Peñalosa dice que son potreros, ¿Se imaginan cómo empeorará la movilidad de
Bogotá si 500 mil ó 1 millón de personas nuevas llegan a vivir al Norte de
Bogotá?
¡Y
hay más cosas!
2º. “Revancha
petrista” Este argumento “revanchista” se tumba fácilmente, pues no deja
de ser cómico que le atribuyan a Petro, un ex Alcalde que terminó su
mandato con apenas el 32% de aprobación (Ver
y al que hasta hace poco le daban palo por no convocar en sus
reuniones en Bogotá, el poder de promover una revocatoria (Ver):
¿Será que el 78% de la ciudad es petrista?
No sean ingenuos. Si así lo fuera, Peñalosa no habría ganado nunca. Además, les
recuerdo que el ex Alcalde en septiembre de 2016 se bajó de la Revocatoria cuando
ni siquiera se había subido. Ver:
Como
ciudadano, él está en su derecho de apoyar o no apoyar el proceso. Nosotros
como ciudadanos decidimos apoyar. Y es lógico que dentro de todas las personas
de Bogotá que quieren la revocatoria, haya gente de todos los sectores
políticos. De hecho resaltamos la presencia de los peñalosistas arrepentidos
que diariamente nos manifiestan su apoyo y resaltamos que el principal promotor
de la Revocatoria, irónicamente, se llama Peñalosa.
3º. 12
años de izquierda. Otro argumento emocional y distractor, y a la vez tonto, que dan
los defensores del Alcalde es que los que promovemos la revocatoria somos un
“montón de ardidos mamertos porque Peñalosa recuperó la ciudad después de 12
años de pésimos gobiernos de izquierda”.
De hecho algunos nos llaman hasta “ñeros
sarrapastrosos” y dicen que estamos molestos porque ya no tenemos donde ir a
drogarnos en El Bronx . ver:
Personalmente me da
risa, pero es triste porque revela un carácter clasista y antidemocrático en
los defensores del Alcalde. Pero no voy a generalizar, de hecho tengo varios
amigos y amigas peñalosistas a los que valoro mucho, que incluso son cercanos
al Alcalde y hacen parte de su gobierno, pero son respetuosos. Y aprovecho
estas líneas para resaltar que nuestras diferencias políticas nunca se han
vuelto personales. Y así debería ser siempre.
Santiago Peña Aranza - Arrancó el proceso de revocatoria del mandato del Alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa Londoño y día a día veo que hay muchas preguntas.
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