Por: Juan Camilo Marentesh La posible revocatoria del alcalde ha
prendido alarmas. Desde los medios se ven las estrategias para evitarla.
La revocatoria esta vez despierta más miedos que de costumbre. O por lo
menos los medios así lo han demostrado. Desde que se radicó la solicitud de
revocatoria del alcalde Peñalosa el pasado 2 de Enero, se han gestado
desde las casas de los grandes medios notas, entrevistas y columnas de
opinión, que pretenden favorecer la imagen de Peñalosa y demeritar el
proceso de la revocatoria. Estas estrategias no solo son un síntoma de que, por
primera vez, es posible un resultado positivo en las urnas para revocar el
mandato sino que son muestra de los intereses políticos que estás en juego en
caso de que ésta sea llevada a cabo.
Una de las últimas tendencias consiste en mostrar lo complicado que
resulta sacar adelante una revocatoria, y los costos políticos que tendría. Si
bien es cierto que el proceso para revocar el mandato tiene bajas posibilidades
de éxito, y que al mismo tiempo implica esfuerzos, dinero y tiempo de gobierno
perdido, es hasta ahora que los medios se han propuesto educarnos en el
tema. Titulares como “Más de dos décadas y cero revocatorias del mandato”
de Semana, y el apunte en El Espectador que muestra que “la
revocatoria genera desgasto en quien ocupa el cargo, distrae los recursos y por
ende sabotea su proyecto de ciudad” (léase en “La inconveniente revocatoria de Peñalosa“)
son ejemplos con datos sobre la inviabilidad del proceso que aunque sean
ciertos, hasta ahora aparecen. Justo cuando le tocó a Peñalosa.
Otra de las estrategias consiste en vincular de facto a los organizadores
de la revocatoria con intereses personales de Petro, de actores políticos de
izquierda o de la administración pasada. Es común ver que procesos políticos
semejantes sean gestados por sectores de izquierda, colectivos de abogados y
sindicatos para proteger intereses propios que, al mismo tiempo, competen
a toda la ciudadanía. Pero desde el punto de vista de los grandes medios, el
ejercicio ciudadano de revocatoria en esta ocasión es una conspiración de la
izquierda, hambrienta por regresar al poder. Nótese en la columna de
opinión de Oscar Sevillano (El Espectador) que dice
“Casualmente quienes propusieron la idea de su revocatoria antes,
durante y después de su posesión, son sectores de la izquierda
representada por Petro y buena parte del Polo,
interesados, no en el bienestar de la ciudad, sino en su retorno a
la administración de los recursos del Distrito, el que consideraban como
de su propiedad, y al verse expulsados de él, con miedo a desaparecer de
la escena política nacional, buscan afanosamente su regreso, valiéndose de los
papayasos que constantemente suele dar el Alcalde Peñalosa.”
Caracol radio mostró, sin ninguna anotación al respecto, un vídeo del
concejal Yefer Vega, de Cambio Radical, en el Bronx, acusando de drogadictos a
los movimientos ciudadanos de la revocatoria. Caracol, por su parte, se
limita a mostrar las palabras del concejal sin ningún remedio ya que él aseguró
tener pruebas. Podemos hacerle una pregunta importante a los medios ¿hay
que ser de izquierda, petrista, integrante de mafias, o contratista de la
administración pasada para estar en desacuerdo con la política que desatará Peñalosa sobre Bogotá? La respuesta es y debe ser: petrista o no,
existe el derecho de la inconformidad.
Pasemos al último de los operativos mediáticos: la defensa de la gestión
del alcalde. Ya que su popularidad baja cada vez que pronuncia palabra,
desde el 2 de Enero los medios corren a tomarle la palabra a Peñalosa de lo que
quiso decir pero “no dijo bien”. Aunque hay muchos ejemplos, basta con tomar un
par de preguntas de la entrevista a Enrique Peñalosa en su primer año de
alcalde, hecha por María Isabel Rueda de El Tiempo, donde pregunta y se
responde a sí misma ante la incapacidad del alcalde de mostrar como positivos
sus logros:
1º “En su primer año le ha
salido bien haber acabado con el terrible foco del ‘Bronx’, las iniciativas
para ir recuperando el espacio público, las relaciones con el Gobierno para que
la Nación apoye a Bogotá, la colaboración del Concejo y, aunque la cifra sigue
siendo alta, han comenzado a reducirse los hurtos en Bogotá. ¿Me quedo corta
con esa enumeración de logros?”
2º “No me explico por qué
un alcalde que está cumpliendo, que tiene cifras, metas, proyectos, que tiene
un orden, que está haciendo cosas, tiene tan bajo reconocimiento”
Para condensar la situación en un documento, podemos leer la
portada de la edición número 1809 de “Semana” titulada “Peñalosa, el alcalde
incomprendido”: una correría de argumentos a favor del burgomaestre que
condensa todas las estrategias mostradas en esta nota ciudadana, redactada
justo cuando se inicia la revocatoria y se vislumbra el desalentador 22%
de popularidad del alcalde*. También podemos observar la maquinaria
mediática en una imagen: un pantallazo del contenido relacionado con la
revocatoria que arroja la revista. Sin duda una muestra del miedo de los
grandes de perder el poder político sobre la ciudad, y al mismo tiempo
una muy posible primera revocatoria.
*Encuesta Bogotá Como Vamos publicada el 2 de diciembre
http://www.las2orillas.co/estrategias-mediaticas-evitar-la-revocatoria-penalosa/
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