Ir al contenido principal

Aquí nunca pasa nada… SERGIO BENITEZ CORDERO

   PARTICIPACIÓN. En Colombia muy pocas personas participan en política. La mayor parte de dicha participación se da el día de las elecciones. Muy pocos se vinculan a un partido político, quizá por la historia de sangre que ha habido en Colombia desde comienzos de la república y en particular durante la conocida época de  La Violencia. También puede ser a causa de la escasa democracia al interior de los partidos políticos, donde se da más una confluencia de empresas electorales que la verdadera configuración de lo que es un partido político. Tampoco se hace control ciudadanos o partidista a los gobernantes o representantes elegidos, y esto, como consecuencia del mismo diseño institucional, hace que luego de elegido un representante o gobernante sea prácticamente inaccesible para su elector. Son muy pocos los casos en los que los mismos votantes inciden en las propuestas políticas de un representante.

   El Latinobarómetro (2013), que mide la opinión pública en los países de Latinoamérica, muestra cómo en Colombia, el apoyo a la democracia ha subido un poco en los últimos años. En especial en el marco del proceso de paz, ha crecido el número de ciudadanos encuestados que prefieren mayormente la democracia a cualquier otra forma de gobierno.  No sucede así en toda América Latina y hay claras diferencias dependiendo la educación recibida y la edad. Según este documento el apoyo a la democracia es más alto cuanto más años de educación superior haya cursado el ciudadano (Latinobarómetro, 2013. p.24). Asimismo son más demócratas aquellos a quienes les alcanza el dinero para ahorrar o les alcanza justo para llegar a fin de mes, mientras que a los que no les alcanza y tienen grandes dificultades, apoyan menos a la democracia (Latinobarómetro, 2013. p.25). Como bien lo dice el informe los estudios de opinión no pueden determinar el sentido de la relación, pero hay una relación entre la democracia y la pobreza, “sin comida es más difícil ser demócrata” (Latinobarómetro, 2013. p.27). Y aunque se prefiera la democracia a otro tipo de regímenes, un gran porcentaje de los ciudadanos de América Latina no está satisfecho con el régimen, y de hecho se encontró que un porcentaje significativo considera que es posible tener democracia sin congreso y sin partidos (Latinobarómetro, 2013. p.33).
   Muy pocos ciudadanos hablan de política con frecuencia pues las formas convencionales de participación no logran entusiasmar a los ciudadanos en el proceso de consolidación de la democracia. Tampoco la participación política convencional, pues temas como firmar una petición, asistir a manifestaciones o trabajar para un partido son actividades que cerca del 90% de la población no hace (Latinobarómetro, 2013. pp. 39-40).  La consecuencia directa de esto es que la mayoría de las personas cree firmemente que la política no sirve para nada, o si sirve es para unos pocos.

   LA NADA QUE SÍ PASA. No estaría completo este análisis de la “nada” política, sin especificar su contenido. En términos políticos, cuando se dice “aquí nunca pasa nada” o bien se señala algo que no interesa a los ciudadanos por las razones expresadas arriba producto del individualismo radical, o bien se encubre algo que sí pasa y que no es fácilmente identificable, o de lo que no se puede hablar porque no hay pruebas o no hay cómo constatarlo. También puede ser que se reste toda la importancia a lo que pasa. De lo que estoy seguro es que las cosas que han pasado en Colombia son demasiado grandes para decir que “nada” ha pasado. Desde el silencio sobre la violencia que campea en muchas regiones del país, pasando por la corrupción, la desigualdad económica y la permanente destrucción del ecosistema, es técnicamente imposible negar que algo está ocurriendo.

   La “nada” ha sido un tema central del existencialismo. En este texto he planteado esa nada política como la suspensión de la emoción política, esa que permitió la construcción de los Estados-nación y que nos lleva hacia el encuentro con las gentes de otros pueblos y naciones, de cara a los retos que representa la vida en el mundo contemporáneo. No se puede seguir en esta nada, hay que tomar conciencia de lo que está pasando y hacer algo para que deje de pasar, ya sea en términos económicos o ambientales. Las decisiones no pueden seguir quedando en manos de quienes han llevado a la gente a la apatía política ni de quienes convirtieron la política en algo que no es capaz de hacer nada para refrenar al impulso destructor del individualismo radical.

Aquí nunca pasa nada… SERGIO BENITEZ CORDERO 

Referencias
Dieterlen, Paulette, “Liberalismo y Democracia” en revista Estudios. Vol. 22. Otoño, 1990. pp. 65-83. México. Disponible en http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras22/textos4/sec_3.html
Nussbaum, Martha, Emociones Políticas. ¿Por qué el amor es importante para la justicia. Paidós. 2014. p. 555

Corporación Latinobarómetro, Latinobarómetro, 2013, p.85, Santiago. Disponible en http://www.latinobarometro.org/latContents.jsp


Comentarios

Entradas populares de este blog

La revocatoria a Peñalosa es una ingenuidad: Petro

La  revocatoria  a  Peñalosa  es una ingenuidad: Petro El Diario Bogotano -  Dijo que aunque no se pronunciará oficialmente sobre la  revocatoria  de  Peñalosa , si le parece ingenuo que el movimiento progresista no fue capaz ... Petro está preocupado por falta de asistentes a reunión y revocatoria de Peñalosa   -  HSB Noticias

CAFE PICANTE ANA MARIA ARANGO EPISODIO 06

VOLVO. Peñalosa y su trancón de intereses

Peñalosa y su trancón de intereses Fotografía original.  En Transito  por  Steven Manrique El mayor promotor de autobuses en el mundo, hoy como alcalde, le promete a la ciudad un metro inviable. ¿Alguien le cree?     Este artículo busca demostrar con cifras, cómo el conflicto de intereses de Peñalosa, lo ha llevado a engañar al país y a la ciudad en lo concerniente a la movilidad. La patraña de Peñalosa no ha sido un simple cálculo político, es un esfuerzo premeditado para engañar a la opinión pública y ocultar que la construcción del Metro de Bogotá, representa para él, el mayor de sus fracasos.    Para conseguir una sociedad justa y en paz, el primer paso debe ser la trasparencia, algo en lo que Peñalosa no es muy avezado. El hoy alcalde de Bogotá, lleva casi dos décadas viajando por el mundo, promoviendo la implementación de sistemas BRT como remplazo a los metros.  Su terquedad de mula cerrera contra el p...