PARTICIPACIÓN.
En Colombia muy
pocas personas participan en política. La mayor parte de dicha participación se
da el día de las elecciones. Muy pocos se vinculan a un partido político, quizá
por la historia de sangre que ha habido en Colombia desde comienzos de la república
y en particular durante la conocida época de La Violencia. También puede ser a causa de la
escasa democracia al interior de los partidos políticos, donde se da más una
confluencia de empresas electorales que la verdadera configuración de lo que es
un partido político. Tampoco se hace control ciudadanos o partidista a los
gobernantes o representantes elegidos, y esto, como consecuencia del mismo
diseño institucional, hace que luego de elegido un representante o gobernante
sea prácticamente inaccesible para su elector. Son muy pocos los casos en los
que los mismos votantes inciden en las propuestas políticas de un
representante.
El Latinobarómetro (2013),
que mide la opinión pública en los países de Latinoamérica, muestra cómo en
Colombia, el apoyo a la democracia ha subido un poco en los últimos años. En
especial en el marco del proceso de paz, ha crecido el número de ciudadanos
encuestados que prefieren mayormente la democracia a cualquier otra forma de
gobierno. No sucede así en toda América
Latina y hay claras diferencias dependiendo la educación recibida y la edad.
Según este documento el apoyo a la democracia es más alto cuanto más años de
educación superior haya cursado el ciudadano (Latinobarómetro, 2013. p.24).
Asimismo son más demócratas aquellos a quienes les alcanza el dinero para
ahorrar o les alcanza justo para llegar a fin de mes, mientras que a los que no
les alcanza y tienen grandes dificultades, apoyan menos a la democracia
(Latinobarómetro, 2013. p.25). Como bien lo dice el informe los estudios de
opinión no pueden determinar el sentido de la relación, pero hay una relación
entre la democracia y la pobreza, “sin comida es más difícil ser demócrata”
(Latinobarómetro, 2013. p.27). Y aunque se prefiera la democracia a otro tipo
de regímenes, un gran porcentaje de los ciudadanos de América Latina no está
satisfecho con el régimen, y de hecho se encontró que un porcentaje
significativo considera que es posible tener democracia sin congreso y sin
partidos (Latinobarómetro, 2013. p.33).
Muy pocos ciudadanos hablan de política con
frecuencia pues las formas convencionales de participación no logran
entusiasmar a los ciudadanos en el proceso de consolidación de la democracia.
Tampoco la participación política convencional, pues temas como firmar una petición,
asistir a manifestaciones o trabajar para un partido son actividades que cerca
del 90% de la población no hace (Latinobarómetro, 2013. pp. 39-40). La
consecuencia directa de esto es que la mayoría de las personas cree firmemente
que la
política no sirve para nada, o si sirve es para unos pocos.
LA NADA QUE SÍ PASA. No estaría completo este análisis de la “nada” política, sin especificar su contenido. En términos políticos, cuando se dice “aquí nunca pasa nada” o bien se señala algo que no interesa a los ciudadanos por las razones expresadas arriba producto del individualismo radical, o bien se encubre algo que sí pasa y que no es fácilmente identificable, o de lo que no se puede hablar porque no hay pruebas o no hay cómo constatarlo. También puede ser que se reste toda la importancia a lo que pasa. De lo que estoy seguro es que las cosas que han pasado en Colombia son demasiado grandes para decir que “nada” ha pasado. Desde el silencio sobre la violencia que campea en muchas regiones del país, pasando por la corrupción, la desigualdad económica y la permanente destrucción del ecosistema, es técnicamente imposible negar que algo está ocurriendo.
La “nada” ha sido un tema central del
existencialismo. En este texto he planteado esa nada política como la
suspensión de la emoción política, esa que permitió la construcción de los
Estados-nación y que nos lleva hacia el encuentro con las gentes de otros
pueblos y naciones, de cara a los retos que representa la vida en el mundo
contemporáneo. No se puede seguir en esta nada, hay que tomar conciencia de lo
que está pasando y hacer algo para que deje de pasar, ya sea en términos
económicos o ambientales. Las decisiones no pueden seguir quedando en manos de
quienes han llevado a la gente a la apatía política ni de quienes convirtieron
la política en algo que no es capaz de hacer nada para refrenar al impulso
destructor del individualismo radical.
Aquí nunca pasa nada… SERGIO BENITEZ CORDERO
Referencias
Dieterlen, Paulette, “Liberalismo y Democracia” en revista Estudios. Vol. 22. Otoño, 1990. pp. 65-83. México. Disponible en http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras22/textos4/sec_3.html
Nussbaum, Martha, Emociones Políticas. ¿Por qué el amor es importante para la justicia. Paidós. 2014. p. 555
Corporación Latinobarómetro, Latinobarómetro, 2013, p.85, Santiago. Disponible en http://www.latinobarometro.org/latContents.jsp
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