Las elecciones presidenciales están cada vez
más cerca, y la sociedad colombiana parece no estar lista para afrontar, con
seriedad y compromiso, la elección de un nuevo mandatario para la nación. ¿Qué
se puede hacer al respecto? La única solución posible es intentar enseñarle a
la gente a votar conscientemente.
A continuación se dará una especie de guía
para aprender a votar a conciencia, esto, debido a que en épocas de posverdad y
fake news la sociedad se ha distanciado cada vez más de la política, algo que
termina perjudicando a toda la población y beneficia a las élites del país que
no quieren que su población avance.
Como primer paso, y quizá,
el más obvio: se debe votar. El voto no es algo inservible como muchos han
hecho creer. Es un derecho que toda persona debería ejercer. Vote por usted
mismo, por ser un ciudadano consciente de su deber con el país.
Si usted piensa que su voto no sirve para
nada porque representa una porción casi microscópica dentro del sufragio total
nacional, piénselo dos veces. Si esa mentalidad se llegará a propagar por su
casa, por su barrio, por su localidad y luego por su ciudad, el resultado es
nefasto: miles de personas no votarán.
Cuando tenga claro la
importancia de su voto se dará cuenta que debe impedir botarlo o venderlo.
Parece algo obvio, pero, lastimosamente, es un problema que aqueja a la mayoría
de las personas del país. Es entendible que en uno de los países más desiguales
del mundo se busque una ayuda económica o hasta un almuerzo a cambio de un
voto. Por eso el primer paso (entender la importancia del voto) es tan crucial.
Ahora: si va a votar por alguien tendrá que
elegir muy bien y lo primordial (al parecer muy sencillo pero complicado para
la mayoría de las personas) es no votar por corruptos. Tiene que evitar, a toda
costa, esos candidatos que, otrora, han utilizado su posición predominante en
algún cargo público para favorecerse a sí mismo. También tiene que apartarse de
esas personas que han promovido o apoyado a corruptos, pues al apoyar a un
corrupto se convierte en uno.
Si su candidato no es corrupto, pero se
relaciona con persona corruptas, o hace parte de un partido político con
condenas por corrupción, y el silencio ante estos actos es su mejor defensa,
ese candidato o es un ignorante y no sé da cuenta de lo que pasa a su alrededor
-una característica no apta para un gobernante-, o bien puede ser un corrupto
más.
Luego de que se aseguré de
que no votará por un corrupto, es momento de asegurarse de votar por alguien
apto para gobernar. Que una persona no sea un corrupto no lo convierte
automáticamente en un buen gobernante, y es allí donde fallan las personas a la
hora de escoger a alguien que se haga cargo de la población.
No votar por un corrupto es un buen
comienzo, pero no basta. Lo que se tiene que hacer es revisar la hoja de vida
del candidato -confiando en que no tenga títulos falsos-. Los estudios son
importantes para una persona que gobernará, pero lo más importante es su
experiencia. Si un candidato no tiene una experiencia previa en una alcaldía o
gobernación es más difícil realizar un estimado de cómo sería su gobierno, sin
embargo, su paso por cargos públicos también puede servir.
La forma en cómo se desempeñó en sus cargos
anteriores es una excelente forma de prever cómo será su gobierno si llegara a
ser elegido. En el caso de los exalcades o exgobernadores la cuestión es más
fácil, si estamos hablando de excongresistas se tendrá que mirar que tan
activos estuvieron a la hora de defender a los ciudadanos.
El paso siguiente es el de votar por
personas abiertas de mente, con ideas de progreso y cambio. El mundo está
cambiando y evolucionando, por tal razón se necesita de un gobernante capaz de
equiparar al país a los cambios socioculturales y económicos de la región y el
mundo, de no ser así sólo atraerá atrasos y perjuicios al país.
Por último, votar por una persona que no
utilice el terror para llegar al poder. Esos gobiernos de mano dura en donde
todo vale han quedado en el pasado, tenemos que evolucionar. Personas que se
aprovechen de la violencia para ser catapultados como la única salvación del
país es algo que se debe evitar. No más mesías colombianos.
Un gobernante que oprima a
las minorías y le quite derechos a las personas es una persona que solo
gobernará para unos pocos y no para todos; que buscará sus propios intereses en
vez de los de la nación y se cegará por sus ideas retrogradas, dejando a la
nación en un retroceso peor en el que nos encontramos.
Si después de mirar todos los candidatos
posibles sigue insatisfecho le queda una última alternativa: el voto en blanco.
Si bien el voto en blanco no sirve de mucho -pues es casi imposible que llegara
a ganar, y de ser así se votaría otra vez hasta tener un ganador- es preferible
eso a la abstención. Entre más gente vote le queda más difícil a los corruptos
comprar votos, o engañar a más personas.
Puede que esta guía suene anticipada pero es
mejor prevenir que lamentar. Comenzar desde ahora a pensar por quién va a
votar, porque entiende la importancia de su voto, es algo que su país, y, tal
vez, sus hijos y nietos le agradecerán.
Esto no es un proceso corto, un cambio que
se vaya a dar de la noche a la mañana, pero poco a poco los colombianos tendrán
una verdadera conciencia política. A paso lento, como todo en Colombia,
dejaremos de votar por los mismos corruptos de siempre, y empezaremos a votar
por nuevas alternativas que en verdad quieran un cambio y mejora en el país.
Nicolás Andrés Ortiz
Periodista y politólogo en formación. Alejémonos de los radicales.

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