O por
lo menos se está portando como tal. Pretender que quienes votaron por Clara
López, le metan a la urna un descolorido voto en blanco, es desnaturalizar la
conciencia ideológica que caracteriza al sufragante socialdemócrata.
El voto de Clara López es un voto con alma y neurona, no es un voto manipulado por la desinformación, ni apasionado por resentimientos malsanos. Quien votó por Clara lo hizo porque la ha escuchado y digerido, y tras un proceso intelectual y analítico de sus ideas y propuestas, decide que es su mejor opción.
El voto de Clara López es un voto con alma y neurona, no es un voto manipulado por la desinformación, ni apasionado por resentimientos malsanos. Quien votó por Clara lo hizo porque la ha escuchado y digerido, y tras un proceso intelectual y analítico de sus ideas y propuestas, decide que es su mejor opción.
Quien
va a seguir votando por Uribe (o por su mensajero) lo hace porque está
asustado, porque le tiene miedo al cambio, porque piensa que sin balas esto no
funciona. Su traducción es que hablar de paz es hablar de comunismo, que sin la
sangre de Uribe y la camándula del procurador, la anarquía y el Chavismo se le
van a meter a la sala de la casa… y obviamente, si yo tengo un cuchillo de
estos en la conciencia, ya sea por ignorancia o resentimiento, caminaría sobre
carbones para llegar a las urnas.
El
fascismo maneja el miedo social para manipular las masas, así lo hizo Hitler,
así lo hizo Mussolini y así lo está haciendo Uribe. Esto hace que los votantes
de Zuluaga sean los que fueron. Ellos son como mi papá que es godo
recalcitrante y radical. No dudan. Están en un extremo y acercarlos al medio es
bien verraco.
En
cambio los indecisos están claros en algo: que por Zuluaga jamás. Pero Santos
no es que les entre dé a mucho. La opción más cómoda para algunos sería, o
abstenerse, o hacerle caso a Robledo y votar en blanco. Es decir, no darle
estos votos a Santos, que sería en últimas lo mismo que dárselos a Zuluaga. Y
eso es lo que sabe muy bien Robledo, lo tiene clarito… pero le vale huevo.
Él es consciente que votar en blanco es votar por Zuluaga.
Lo que
pasa es que el “bussines” de Robledo es la oposición. Y él piensa, hecho
que no es cierto, que si Clara se para junto a Santos, el Polo va a dejar
de funcionar como partido de oposición.
Puede,
ojo… puede, puede que la tienda de debates de Robledo deje de vender un poco.
Esto sucedería en el caso que Santos acoja varios de los derroteros sociales y
democráticos del Polo, pero de ninguna forma significaría que el partido se
desnaturalice ni renuncie a sus aspiraciones, sólo que, garantizado el
cumplimiento de algunas de las finalidades programáticas, la espuma puede bajar
un poco, y en ese evento la lengua del senador Robledo podría relajarse,
quitándole ángulo a sus pantallazos y a esos micrófonos que tanto lo
entusiasman.
En
esta eventualidad estaría ganando el país, los pobres, la clase media, las
madres, los estudiantes, los académicos y artistas, porque las ideas del Polo y
de Clara son para ellos.
En
este sentido, Clara es quien está siendo consecuente con los lineamientos del
partido. Incluso, si el partido (Clara jamás) llega tener algún grado de
participación en el gobierno, tal cual como pasó cuando Belisario, de las
toldas del Nuevo Liberalismo, se trajo a Lara Bonilla, nombramiento que fue de
radical importancia para el país. O es que alguien puede desconocer que sin la
sangre de ese valiente ministro, seguiríamos cogobernados por gamonales
traquetos, tan parecidos a esos que van a sentarse junto a Uribe en el senado.
Si el
Polo llega a tener un asiento en el nuevo gobierno se fortalecería el partido,
que seguiría ejerciendo como auditor y garante del cumplimiento del nuevo
gobierno, de la palabra que le ha venido dando a las clases menos favorecidas.
Siendo
así la posición de Clara López Obregón al apoyar al presidente Santos, mucho
más coherente con las directrices y principios del Polo Democrático, que la
suya, senador Robledo, guiada por intereses personales y egoístas, que son los
que han venido jodiendo a la izquierda desde que yo tengo uso de razón.
Usted es igualito a Uribe, y a los paracos y a los guerrilleros, y mi
papá, usted no se mueve de su extremo, para usted no hay matices: o todo o
nada, o conmigo o en mi contra.
Usted peló el cobre. A usted senador Robledo, le conviene mucho más que quede Zuluaga. Con él está seguro que van a continuar los abusos, la desigualdad, la sangre y las balas. Y allí, desde su curul, va tener contra quien despacharse.
Usted peló el cobre. A usted senador Robledo, le conviene mucho más que quede Zuluaga. Con él está seguro que van a continuar los abusos, la desigualdad, la sangre y las balas. Y allí, desde su curul, va tener contra quien despacharse.

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